¡Ay mi llanura! Es el canto de la catira, en esa noche de joropo.
Hasta las noches son luminosas en nuestro llano Colombiano.
¿Cómo plasmarían Renoir, Courbet, Monet, Cézanne, Goya, El Giotto, Durero ó Botticelli, estos fabulosos paisajes?, ¿Cómo estos impresionistas y paisajistas gozarían de nuestra tórrida y exuberante luz tropical?
Todo es luz, fuerza, calor y horizontes amplios.
La policromía de amaneceres y atardeceres es fantástica; es la fuerza del color de la luz que te impacta.
Vadinho lo había sentenciado y así es: “el llano vale por el paisaje”. Pero este fauno gozón nos empequeñecía después al hablar de su Mato Grosso, de su pantanal, de su selva amazónica desde Taba tinga, Manaos, hasta Belén de Para o de los paisajes y playas de Camboriu.
El sólo paisaje te da vida, el sólo paisaje es la vida.
Los cuadros de paisajes y faenas llaneras que vi son luz, vida, energía, paz y armonía.
El llano también es: El Morichan, donde llegan los animales a beber, y llegan los Curos o Boas, las Dantas y Chiguiros, como también el Yacare o Armadillo.
Es también el Caporal y sus faenas y trabajos en la Maloca con el ganado; es coleo, es fiesta de joropo es también cultivos de arroz, plátano, yuca, palma de aceite, millo, sorgo y explotaciones de petróleo.
Es su grandioso folklore, desde mi alma llanera, la inolvidable Carmentea, y las muy novedosas: La Guachimana y la Viuda Millonaria. La Guachimana, dice: esa Guachimana se come lo mío, me dejo aguantando frío. ¿Que le daría la bendita Guachimana? Cuando lo invito a jugar, no tiene ganas. Y La viuda Millonaria ya no quiere viejitos, ella se las arregla muy bien con los jovencitos.
Esperen la mamona, con preparada, que no es lo mismo que la mamada de una prepagada.
También es: mitos y leyendas, como la de la Patasola, que no falta en todos estos imaginarios y fantasías regionales; la bellísima leyenda muy local de Helena Herrera, una bella quinceañera que muere víctima de los valentoneos y desafíos de dos mozalbetes, cómo también la bella leyenda del llanero criollo que derrota al diablo, con la fuerza de la inteligencia de sus coplas.
Es también la muy buena Carretera al Llano, con sus viaductos y túneles como el Túnel Argelino Duran Quintero y el Túnel de Bellavista, que es nuestro túnel más largo, con más de 2800 mts.
Disfruté mucho de poder conocer esta bella región, como también de las preguntas de mis compañeros, que como chiquillos de todo preguntamos en el resguardo Uitoto, en la Maloca, en las salinas de Restrepo, en la Ruta del atardecer Llanero, en Puerto López y el recorrido por el río Meta, en el Bioparque de los Ocarros, o en los municipio de Acacias, Guamal, San Martín y de Cumaral con su atractivo gastronómico de la ternera llanera, que dicho sea de paso ocasionó en mí una delirante diarrea con sus sonidos de derrumbe y su subversión de heces fecales.
Donde los Uitotos tuvimos unas actividades muy especiales. Allí fuimos recibidos con ritmos indígenas de tambor, tocado por el experto chamán del asentamiento. Luego nos explicaron la cosmogonía Uitota, acerca del origen del mundo, sus dioses, fecundación de la madre tierra, ritos de relajamiento y de paz con la naturaleza, con los demás y con uno mismo, que fueron ilustrados con hermosas danzas Uitotas y cánticos en su lengua materna.
Luego nos explicaron, el cultivo y uso de la coca, de la marihuana y del yacaré. Algunos ‘manjeamos’, y por cierto nuestra compañera Helena de Troya, la chica de Ipanema, nos decía todo el camino: “bacano, bacano, esos indios si se la saben gozar, y nosotros con nuestras represiones y angustias tan explicadas por nuestros Freuds, Jungs, Lacanes, no somos sino unos pendejos…….. pero bacano, bacano viejito.”
Escrito por Roberto Álvarez López.